Historia del Cuadro de Mater
En el claustro del Monasterio de la Trinidad del Monte, construido sobre la colina del Pincio, frente a la Plaza de España de Roma, se venera el fresco de MATER ADMIRABILIS. El monasterio se fundó en el siglo XV por San Francisco de Paula gracias a la generosidad de los Reyes de Francia.
Este edificio de tan vieja historia se entregó a las Religiosas del Sagrado Corazón en 1828, de acuerdo con los deseos expresados por el Papa León XII, para que instalaran allí un colegio.
Una postulante francesa, Paulina Perdrau, más tarde Religiosa del Sagrado Corazón, estudia arte en Roma en 1844. Vive en la Trinidad y se siente movida a "hacer venir a la Santísima Virgen" pintando su imagen en uno de los muros del claustro.
Paulina tenía talento pero desconocía las técnicas de la pintura al fresco. Obtenido el permiso de la superiora, la hermana Perdrau alentada solamente por las niñas pequeñas, puso mano a los pinceles.
Con gran trabajo y muchas horas de dedicación, terminó la obra. Los colores resultaron demasiado vivos y la pintura se destinó a ser cubierta con cal. Mientras, se ocultaba a las miradas ajenas. «Espere, señorita -decía el albañil que ayudó a preparar el muro- encerramos ladrillos pero saldrán rosas».
Cuando pasó el plazo de indulgencia y se iba a encalar el fresco, apareció bajo el lienzo que lo cubría la imagen de Mater, como hoy se observa.
Se llamó a la Virgen "la Madona del lirio” hasta el 20 de octubre de 1846. El Papa Pío IX de visita en la Trinidad, al ver la imagen la bendijo y exclamó: «¡Verdaderamente es Mater Admirabilis!», nombre por el que se la conoce.
Mater Admirabilis, abierta al mundo, en actitud de interioridad en el trabajo y la oración, parece llamar hacia la vida interior. Virgen de lo invisible y de lo esencial, recoge y fija la atención hacia los valores eternos y las realidades de la fe.
En todas las casas y comunidades del Sagrado Corazón a través de los cinco continentes, está ella, “joya de la Congregación”, como presencia e invitación a saber traspasar la realidad con una mirada como la suya.Estos son los símbolos del cuadro:
- Fresco de la Virgen Adolescente sentada bajo el pórtico del Templo de Jerusalén en actitud de trabajo y meditación.
- La modestia resplandece sobre su frente cubierta con un velo.
- El pudor virginal se refleja en sus mejillas coloreadas.
- La sencillez de su mirada significa la pureza de intención.
- Sus ojos modestamente bajos que miran las cosas de la tierra, son ojos que buscan a Dios en lo secreto del alma.
- Las manos están cruzadas sobre sus rodillas. En la derecha sostiene el huso, elogio a la mujer fuerte que aplicaba sus manos al huso, a la lana y al lino. Sus manos enseñan que el trabajo es un honor y una necesidad.
- En la canastilla se encuentra un libro para meditar. Este libro es la Sagrada Escritura. También tiene pequeños objetos que sirven para su trabajo manual. Recuerda que hay un trabajo mas serio y tan necesario como el manual: es el trabajo intelectual, La formación del espíritu, la adquisición de un criterio recto y verdadero mediante la lectura y el estudio.
- El lirio es el símbolo de la pureza.
- Las estrellas: los doce privilegios particulares de la Santísima Virgen: cuatro celestiales, cuatro espirituales y cuatro corporales.
- La diadema es una señal de perfección, emblema del poder real.
"Esta Virgencita me atrae( repetía a sus hijas), pues tiene la edad de nuestras niñas y me habla sin cesar de esa juventud a quien he consagrado mi vida para Gloria del Corazón de Jesús"
Se refería al cuadro de Mater "Cuya sola mirada descansa el corazón"
(Santa Magdalena Sofía 1.845)
Tomado de la revista de Mater de1.945
Vínculo página Mater
Novena a Mater, click aquí